martes 13 de octubre de 2009

Dos producciones estadounidenses de género con acento español


Hace dos años el cine fantástico y de terror español vivía su mejor época con el éxito colosal y tan seguido de dos producciones como REC (Jaume Balagueró y Paco Plaza) y El Orfanato (Juan Antonio Bayona). Muchos nos preguntábamos si era fruto de la casualidad que dos películas de género rodada por cineastas españoles llegaran a tener tanto éxito por parte del público, o en cambio si se trataba de una nueva generación de cineastas que, influenciados por las técnicas comerciales del cine americano, supieron crear con mucha destreza unas películas destinadas a responder la demanda del público pero en todo caso parecer un producto original alejado de ciertos clichés del género.
Dos años después nos llega la respuesta en forma de dos películas de producción norteamericana y tres directores españoles: La Huérfana, de Jaume Collet Serra; e Infectados, de Alex y David Pastor.

Jaume Collet-Serra decidió con 18 años irse a EEUU para intentar hacer películas, y más de diez años después y tras mucho trabajo de por medio ha conseguido realizar su sueño. Ahora cualquiera que esté al tanto de la actualidad cinematográfica le conoce, y es que este director ya ha realizado dos películas más o menos conocidas como son La casa de cera y Gol 2, aunque más por su fracaso estrepitoso en el caso de la segunda parte de la saga futbolística que por sus logros cinematográficos. Ahora estrena en España La Huérfana tras su paso brillante por EEUU donde ha conseguido recaudar más de 40 millones de dólares. Su película, que trata sobre una extraña niña adoptada por una familia a la que no dudará en hacer putadas, ha sido producida por unos nombres tan importantes en la industria de Hollywood como son Joel Silver y Leonardo DiCaprio, y seguramente conseguirá que este director se consolide dentro de género.

Un caso similar es el de los hermanos Pastor, David y Alex, unos cineastas catalanes que han rodado en Hollywood la película Infectados, y en la que han podido contar con actores de la talla de Piper Perabo o Chris Pine (conocido gracias a su papel en la nueva Star Trek de J.J. Abrams). También decidieron hacer las maletas a Hollywood porque en España no hacían caso de sus guiones. Luego les vino la suerte que siempre hace falta para estar ahí, y es que Alex ganó un premio en el festival de Sundance con el corto La ruta natural. Ellos aprovecharon las puertas que se les abrieron tras ese premio y ahora estrenan Infectados, película post-apocalíptica que trata sobre un grupo de jóvenes que huye de una pandemia que ha contagiado a la mayoría de la población. Además de dirigida, esta cinta ha sido escrita por ellos mismos, ¡eso si que tiene mérito!.

Además de coincidir en los aspectos anteriormente mencionados, ambas fueron presentadas en el festival de Sitges y también llegan este mismo viernes a nuestras carteleras.

PD: Este post se me ha ocurrido al leer dos artículos: el de hoy mismo del diario Público, que publica unas entrevistas a Jaume Collet-Serra y a Alex y David Pastor; y el especial que dedica este mes la revista Dirigido por... sobre el nuevo cine fantástico español, donde pretende explicar las causas de este curioso auge del género y además hace un repaso a todas las figuras que han contribuido a esto, donde además de los nombrados en este post encontramos a Nacho Vigalondo, Juan Carlos Fresnadillo, Paco Cabezas y Elio Quiroga entre otros. Un artículo que sin duda os recomiendo a que le echéis un vistazo.

jueves 8 de octubre de 2009

Frío espectáculo


Posiblemente estamos ante la película española del año en cuanto a promoción y expectación generada. No hay más que echar un vistazo a las televisiones para ver la gran cantidad de promoción que están haciendo de esta película y no sólo en Telecinco, productora de la película, sino en prácticamente todas las cadenas de televisión ya sea con anuncios o entrevistas a Amenábar.

Indudablemente estamos ante algo inaudito en nuestra industria. Un hombre que se atreve a levantar un proyecto de 50 millones de euros (cuya mitad fueron a parar a la creación de los decorados) para contar un tramo muy concreto de la historia de Hepatia, una filósofa del siglo IV d.C. que vivía en Alejandría bajo el dominio del imperio Romano y en un momento donde el cristianismo está en pleno auge. Ella es fría, sólo le interesan sus estudios acerca del movimiento de La Tierra alrededor del Sol y las clases que imparte a sus discípulos, pasa de los hombres que están a su alrededor (sólo hay que ver la escenita del pañuelo), más concretamente de dos alumnos suyos que más tarde se convertirán en personajes clave en la historia de Hepatia pero por motivos bien diferentes.

La película en un principio podría hacer pensar que se trataba de un retrato de ella como filósofa, contando sus logros y descubrimientos y todo contado bajo el gran peso del contexto histórico tan turbio con los enfrentamientos entre las religiones, con un cristianismo en plena evolución y que se come a todo lo que se pasa por delante. Pero lamentablemente la historia se centra más en este segundo aspecto, en los conflictos que la religión genera ya sea en el poder establecido, en el fomento del odio al que es diferente, en la influencia del credo para manipular a las personas, etcétera. Es más una película sobre el odio que generan las religiones y su absurdo (con esos numerosos planos cenitales desde el cielo, para mostrar lo absurdo de los conflictos) que una historia sobre los logros de esta maravillosa mujer. Aunque es obvio que Hepatia, bajo el rostro de Rachel Weisz, tiene total protagonismo en el film pero para enseñárnosla más como una mujer que pasó totalmente de toda religión establecida y que siempre fue fiel a su pensamiento de cuestionarse todo lo que hay a su alrededor.

Técnicamente impecable, Ágora es un film bien rodado, con secuencias que hacen ver que quien está detrás es un tío que sabe y mucho de cine pero que adolece de una trama previsible y llena de tópicos y tampoco se atreve en entrar en profundidad en muchos aspectos que podrían haber dado mucho más juego a esta película.

lunes 5 de octubre de 2009

De vuelta a la casa de los horrores, "Made in Spain".



Antes de nada avisar a todos aquellos que aún no han visto la película que se abstengan de leer lo que voy a comentar por aquí, pues me resulta inevitable revelar ciertos asuntos de la trama para analizar la secuela de lo que es para mi una de las mejores películas de terror de todos los tiempos....¡y no es plan de joderos la película!.

Estamos de enhorabuena, Balagueró y Plaza vuelven al célebre piso que tanto dinero y reconocimiento les dio por todo el mundo. Para empezar es increíble ver una franquicia cinematográfica en el ámbito del cine español, quitando a Torrente esto era imposible de ver hasta que llegaron estos dos directores amantes del cine de terror con su vuelta de tuerca a este género tan manido y maltratado por Hollywood que, salvo por honrosas excepciones, trata de estúpido al espectador repitiendo fórmulas ya vistas desde hace más de veinte años. Otra cosa que es de agradecer es que en esta nueva entrega no han renunciado al planteamiento tan arriesgado y original que ya usaron en la primera parte. Obviamente me refiero al uso de la cámara en mano, como si fuésemos nosotros los protagonistas viviendo el terror en primera persona. Esto podría tratarse de algo lógico pero tanto Balagueró como Plaza se plantearon seriamente el realizar una película "normal" pero se debieron dar cuenta que fue ese el ingrediente que tanto éxito les dio y lo que hacía de REC una película especial.
Aunque el planteamiento narrativo es el mismo pese a que se usan más de una cámara y se multipliquen los puntos de vista, el tono de la película varía de una manera drástica. Si en la primera parte primaba la angustia, el susto y el miedo a lo desconocido, aquí tienen prioridad el humor negro y macabro (véase la escena donde vuelan la cabeza al niño endemoniado, o cuando la chica dispara por equivocación al bombero, quedándose aturdido tanto los espectadores como el poseído que estaba forcejeando con él), y una vuelta de tuerca a la trama, orientándola hacia un lado religioso que puede verse como algo ridículo o un gran acierto, depende de cómo se mire.
Pero la pregunta del millón es, ¿REC 2 sigue dando miedo? Desde mi punto de vista es que si...¡y de qué manera! Ya conocemos el lugar donde suceden los acontecimientos y los personajes que pululan por ahí pero es inevitable sentir cierto acojone en algunas escenas. En mi caso me quedo con toda la primera parte de las fuerzas especiales. Creo que es ahí donde residen la mayoría de los méritos de esta película, donde realmente vuelven a dar MIEDO con el cambio de rumbo de la historia. No dejas de plantearte preguntas, y eres consciente de que la cosa va a volverse muy chunga y que los policías van a estar realmente jodidos pero no puedes dejar de preguntarte, ¿cuándo pasará?. Todos los ataques de los vecinos una vez que sabes que se trata de poseídos por el demonio están muy logrados y logras acordarte del espíritu de la primera parte. Lamentablemente la introducción de unos niñatos que graban con una cámara de móvil descolocan demasiado de la angustia que estabas viviendo hasta entonces. Y no digamos el final, que aunque consigue responder alguna que otra pregunta y dejar otras tantas abiertas (está clara una tercera parte), no deja de ser ridículo con esa estupidez de las realidades paralelas.
No es lo mismo que antes, REC 2 está hecha para aquellos que disfrutamos como enanos con la primera parte y pedíamos a gritos una continuación para que se aclarasen diversos aspectos de la historia que quedaron sin conocerse. Esta segunda parte es más bestia, se multiplica la acción, la sangre, los sustos y el humor negro pero lamentablemente sale perdiendo en comparación con su predecesora porque la originalidad y el impacto que supuso ésta fueron las principales virtudes que la colocaron en el pedestal donde ahora mismo se encuentra.

martes 29 de septiembre de 2009

¿La obra maestra de Tarantino?

No es que sea un gran seguidor o fan del cine de Tarantino. Es más, con el tiempo me he ido dando cuenta de que su cine está plagado de auto-homenajes, sobre todo últimamente, y que como cineasta se permite ciertas licencias que por lo menos hacen a uno cuestionarse si estamos ante un ególatra desquiciado o a un verdadero genio. Con su última película, Death Proof, demostró que es un cineasta al que se le estaba yendo un poco la cabeza pero afortunadamente con Inglorious Basterds vuelve por el buen sabor de boca dejado con Kill Bill.

Estoy de acuerdo en que en esta película también se permite ciertas licencias de esas que tanto chirrían (un claro ejemplo sería la re-interpretación de la Historia como le de la real gana) pero también demuestra que es uno de los mejores cineastas actuales, ya sea por su ya famoso uso del diálogo, o su capacidad para alargar hasta el infinito secuencias creando una creciente tensión y que tenga al espectador pegado a la pantalla.


Es verdad que los infinitos y larguísimos diálogos también estaban en Death Proof (pongo esta película como ejemplo porque creo que es el mayor fiasco del director), pero a diferencia de ésta, aquí si que tienen cierta finalidad. En definitiva, que no son diálogos insustanciales sobre orgasmos de chicas y que no tenían ni puñetera gracia. En su última película sirve como ejemplo la tan alabada secuencia inicial, con un maravilloso Christopher Waltz encarnando a un oficial nazi que va a visitar una casa de un granjero francés para interrogarle sobre el paradero de unos judíos. La conversación entre ambos puede llegar a durar veinte minutos pero se intuye que hay algo latente en esa casa, y que sin saberlo nos crea incertidumbre (justo hasta que sabemos gracias a un ágil movimiento de cámara que los judíos están escondidos debajo del suelo donde están ambos conversando).

El título de la película hace referencia a lo que todos suponíamos que eran los protagonistas de la historia, los bastardos, esa brigada judía dispuesta a todo con tal de matar y humillar a los nazis y que capitanea Brad Pitt. Pero para grata sorpresa el protagonismo del film es indiscutiblemente del coronel nazi Hans Landa (Waltz) hasta tal punto que la película no se entendería ni sería posible sin su existencia, ya sea por su magistral actuación, por la importancia de su personaje o por su presencia en el relato (mucho mayor que la de los bastardos).

Por cierto, ya que menciono a Brad Pitt aprovecharé para decir que me parece normal que su interpretación sea muy criticada ya que se dedica a poner siempre los mismos tics en la cara y el mismo tono de voz. Personalmente y como defensor de este actor pienso que su actuación es más que correcta, tomándose poco en serio la película y entrando en el tono que Tarantino ha impregnado a toda su historia.

Como ya es normal en su cine la película está dividida en varios actos. Eso conlleva que haya varias historias paralelas: los bastardos, la chica judía interpretada por Mèlanie Laurent y que quiere vengarse de los nazis, el héroe alemán que mató el solito a cientos de aliados o incluso las reacciones de Hitler o la mini-historia de Goebbels. En el último capítulo todos acaban juntándose y es ahí donde todo explota y quedan más claras las intenciones de Tarantino al realizar esta película.

Después de todo este rollo que he soltado no me he dado cuenta que no he dicho que esta película me ha encantado. Hay cosas que chirrían como siempre en la filmografía de este director, ya sea con la última frase de la película y que parece una abierta declaración del cineasta o la larga secuencia del bar y que acaba tan inesperadamente. Si se dejan al lado los prejuicios se le perdonarán ciertas cosas que son muy discutibles porque no hay que olvidar que no se trata de una película que quiere ser fiel a los hechos ocurridos y que todos conocemos, sino un entretenimiento puro y duro.

jueves 20 de agosto de 2009

"Enemigos Públicos", arriesgada apuesta de Mann


La nueva película de Michael Mann era sin duda una de las más esperadas del año por todos los cinéfilos ya que el director se ha colocado por méritos propios entre los mejores realizadores del momento gracias a películas tan brillantes como Heat, Collateral o El Dilema. Aunque bien es cierto que su estilo y forma de hacer cine siempre ha sido muy discutido, sobre todo en sus dos últimas películas, Collateral y Corrupción en Miami, que son probablemente las que más críticas desfavorables han suscitado entre los acérrimos de este director.

Por todos es conocido el estilo de Mann al rodar en digital, sus películas son al más puro estilo dogma, con unas tramas en las que deja de lado todo sentimentalismo y aprovechando cualquier ocasión para hacer una escena de acción de esas que sólo él se puede marcar (no me canso en decir que la escena de la discoteca en Collateral, cuando el personaje interpretado por Tom Cruise entra en ella para matar a uno de sus objetivos, es simplemente acojonante).
Y ahora Mann ha aplicado su fiel estilo para realizar una película ambientada en los años 30 en Chicago, justo antes de la Gran Depresión americana. Personalmente no me pegaba esa apuesta formal para rodar una película de época pero tras ver el film uno se da cuenta de que lo que menos importa al final es ésta arriesgada apuesta.

La película cuenta el auge y caída del enemigo público número uno John Dilinger, un gangster en toda regla que consiguió convertirse en un héroe popular al asaltar un montón de bancos junto a su banda en la ciudad de Chicago, y sus constantes enfrentamientos con la policía cuya brigada encabeza el personaje interpretado por Christian Bale. Y aquí empiezan los primeros problemas, y es que el casi siempre eficiente Depp no consigue transmitir absolutamente nada a través de la piel de Dilinger, no cambia de gesto en la cara durante toda la película( el que se puede ver en su cara en la foto de más arriba). No creo que haya sabido meterse bien en la piel de su adorado Dilinger (me sorprende que diga que fue uno de sus iconos), y tampoco creo que la interpretación de Bale salga muy beneficiada por la escasa presencia que tiene su personaje en el relato.

La película es larga pero a ratos entretenida (hay escenas muy buenas, como las dos que se ambientan en el cine con la gente mirando a izquierda y derecha), es muy dura de ver y de seguir, los planteamientos de Mann hacen que a uno le cueste entrar en la historia cuando el director se proponía justo lo contrario, y además no profundiza en temas más relacionados con sus propios personajes por lo que el interés en ellos es casi nulo a medida que pasan los minutos. Es una película de gangsters diferente por su planteamiento formal pero su historia suena a ya vista, poco original y llena de tópicos y situaciones previsibles lo cual es una pena viniendo de quien viene.

jueves 30 de julio de 2009

"Up", vaya tela con Pixar


Lo han vuelto a hacer. Los tíos de Pixar han vuelto a mejorar lo presente y se superan año tras año. Y es que han hecho Toy Story, Monstruos S.A., Buscando a Nemo, Los Increíbles, Ratatouille...y si ya Wall-e parecía insuperable echad un vistazo a la nueva maravilla que se han sacado de la manga y que se estrena esta semana, Up.

La verdad es que si uno piensa fríamente en que va la película es totalmente hilarante: los protagonistas son un viejo gruñón, un niño pesado explorador que no para de hablar...¡y chino!, perros que hablan, una casa que vuela hasta el sur de América con globos....¿pero esto qué es? pues es que encima con estas premisas la factoría se ha marcado su mejor película hasta la fecha y quizás la mejor que se vaya a estrenar en los cines en este 2009 que llevamos.

El principal mérito que tienen es la pasión que transmiten en todas y cada una de las historias que nos cuentan. Aquí se centran en un abuelo que quiere cumplir el sueño de su mujer, a la que tanto quería, y ese no era otro que irse a vivir en medio de una catarata en Venezuela. Y esa es la premisa principal de esta historia, una trama que opta por mostrar el lado más humano de las personas a través de ese viaje que realiza el gruñón pero entrañable Carl Fredricksen (clavadito a Spencer Tracy, los propios miembros del equipo han dicho por activa y por pasiva que se han inspirado en él), volando por los cielos en compañía del niño Russell, que hará sin proponérselo que el viejo vea las cosas de otra manera.

La película juega mucho en mezclar momentos de muchísimo dramatismo (cosas que no voy a meter por aquí por miedo a destriparla) no apto para los cuelli-cortos, con otros llenos de comedia descojonante (sobre todo al inicio de la relación entre Carl y Russell). John Lasseter, el productor y uno de los máximos artífices de la compañía, lo explica este mes en la revista Fotogramas: "Walt Disney siempre decía que por cada sonrisa tenía que haber una lágrima, y aquí se logró con creces".

Además para redondear todo un poco no quería pasar por alto la excelente banda sonora de Michael Giacchino (ese compositor que ahora anda metido en todos los fregaos, desde Perdidos hasta Star Trek), que se está superando partitura a partitura y que con Up logra su mejor trabajo hasta la fecha.

Si hay algún punto negativo que mencionar....me quedo con el típico corto al que siempre nos tienen acostumbrados y que esta vez se titula Partly Cloudy. Esta vez sigue siendo excepcional pero personalmente no creo que esté a la altura de otros como Abducido, El Hombre Orquesta (el que más me gusta), o Birds.

La mayoría del cine de animación que nos llega es realmente mediocre si lo comparamos con este tipo de películas. Mientras unas van al gag absurdo y unas historias que no se sostienen por ningún lado, con una animación de cojones y contratando a actores de doblaje conocidísimos para de ese modo asegurarse una buena pasta en taquilla (se me viene a la mente la actual Monstruos contra Alienígenas), las películas de Pixar optan por contar unas historias que dejan por los suelos a cualquier producción de su género( que es el de animación, aunque por méritos propios dentro de poco habrá que dejar de considerar a la animación como un género en si, sino más bien como películas de lo que tratan y que pueden optar a cualquier tipo de premios con toda la ley del mundo). Además de contar con unos guionistas que primer nivel, en Pixar tampoco se descuida el apartado técnico aunque se demuestra año tras año que esto no es la clave de su éxito entre todos los que acudimos fielmente a la cita anual con sus películas.

Con el nuevo sistema de nominaciones a los Oscar, en las que se elegirán un total de diez films en el apartado de mejor película, apuesto mi pie izquierdo a que Up estará, por fin, entre las serias candidatas a llevarse el gran premio.

miércoles 15 de julio de 2009

Entre magia y hormonas

Al igual que el niño mimado de Howgarts vuelvo nuevamente, pero no para salvar al mundo con una cicatriz dibujada en la frente sino para actualizar de una vez por todas este blog que nadie lee y tenía olvidado desde hace tanto tiempo...es lo que tiene el no hacer nada productivo durante el día, que te pones a hacer cosas que echabas de menos cuando estabas hasta arriba de trabajos y demás.
El motivo de la actualización es que una vez más se estrena ante nosotros la nueva entrega de Harry Potter bajo el título de El Príncipe Mestizo, sin duda alguna el mejor libro de la saga de lejos. Para dirigir el cotarro han contado nuevamente con la labor de David Yates, que anteriormente hizo la peor parte de la saga con La Orden del Fénix al crear una película que no tenía nada de nada (aún recuerdo la "trágica" muerte del personaje de Sirius Black...) y que anteriormente había rodado la alabadísima mini-serie para la BBC State of Play (que por cierto vi su remake americano en película y me gustó bastante, ahora tengo que echar un vistazo a la versión británica que ha salido hace poco en DVD).

Si David Yates estaba tras la cámara me temía lo peor pero para sorpresa mía la película es sin duda alguna la mejor de la saga junto la realizada por mi querido Cuarón y su Prisionero de Azkaban. Si, así de rotundo que soy y eso que me ha costado admitirlo (la media hora de viaje en metro, más o menos). Olvidaros de enfrentamientos estelares llenos de efectos especiales entre el bien y el mal, o partidos de quidditch llenos de emoción de media hora de duración. En esta nueva entrega lo que sorprende es esa falta de "tics" que hacen de una película un blockbuster veraniego, ya que en todo momento se sostiene mediante diálogos y situaciones dramáticas que albergan un futuro un tanto incierto para los protagonistas.

Evidentemente la película se sirve de efectos especiales por todos lados pero no para utilizarlos con los fines anteriormente mencionados como apabullar al espectador sino para crear esa ambientación tan característica del universo de J. K. Rowling. No necesita esos recursos digitales para lograr crear cierta tensión e incertidumbre, sino una progresión dramática muy bien llevada a cabo por el guionista, sin duda el gran artífice de reducir un libro de 500 páginas en dos horas y media de metraje. Con eso es obvio que se han quedado cosas en el tintero y que los encargados de hacer la película han preferido dar más protagonismo a otros personajes que en el libro no tienen tanta relevancia y que en anteriores películas tampoco han sido tratados como es debido. Ese es el caso de Dumbledore, que aquí es el protagonista de la película junto a Potter, y de Malfoy. Lo que más me disgusta es la escasa presencia de un personaje tan carismático como el de Snape pero espero que esa falta de protagonismo la palien con la próxima película. En lo que si han querido hacer más hincapié es en las relaciones amorosas entre los personajes, que si besos por todas partes, algún que otro comentario con doble sentido, celos entre algunos de los personajes principales...todo muy típico del mundo quinceañero pero sin llegar a cansar, más bien es en esas situaciones cuando vienen los puntos cómicos del film.

De las seis películas que hay hasta ahora, El Príncipe Mestizo es la que tiene un final más abierto, triste y amargo, la gente se quedaba en la butaca con ganas de más y sin creerse que pudiera terminar así.

No tengo vergüenza alguna en decir que las películas de Harry Potter me parecen de las más simpáticas, honestas y disfrutables sagas que nos llegan al cine hoy en día. Sinceramente creo que es de alabar lo serio que siempre se han tomado la realización de las películas, todas con un mínimo de calidad cinematográfica (menos la quinta entrega...me pillaría en mal día, y tampoco es que las dos primeras fueran obras maestras pero personalmente me lo pasaba bien viéndolas) aunque tampoco hay que olvidar la facilidad que han tenido los responsables al contar desde el principio con ese apoyo tan masivo por parte del público.

Lo que si que tengo que reporchar a los jefazos de la Warner es la decisión de dividir la adaptación del séptimo y último libro, Las Reliquias de la Muerte, en dos películas. Está más que claro que es una decisión tomada para ganar muchísima más pasta y de ese modo alargar al máximo el tirón del niño mago pero...¿Era eso necesario cuándo ya esta saga está más que amortizada?.